La madre de Gabriel Cruz no quiere documental sobre su hijo

El pequeño Gabriel Cruz Ramírez, que tenía ocho años, salió de casa de su abuela paterna el martes 27 de febrero de 2018 para ir a la casa de unos primos. Nunca llegó a ese lugar, pues la novia de su padre lo raptó, asesinó, escondió y semanas después confesó el asesinato. Ahora, la asesina, Ana Julia Quezada, pretende participar en un documental en el que participa desde la cárcel

La madre de Gabriel, Patricia Ramírez, convocó una multitudinaria concentración el pasado sábado con el fin de impedir que se produzca y emita un documental sobre el caso de su hijo. Ana Julia Quezada asfixió a Gabriel, ocultó su cadáver y fingió que formaba parte de un dispositivo de búsqueda que se convirtió en el más grande de la historia de España. Ese crimen conmovió a España.

“Hemos tenido conocimiento en estas dos últimas semanas de que varios periodistas han podido acceder a ella e incluso hacerle las ‘preview’ para terminar con esta pieza”, explicó la madre de Gabriel en un acto ante 700 personas, intentando defender el derecho al olvido y el honor de la familia.

La cárcel donde cumple condena

Ana Julia Quezada se encuentra en la cárcel de Brieva, cerca de Madrid. Es un centro penitenciario para mujeres en el que hay biblioteca, capilla, polideportivo, taller de manualidades y celdas con escritorio. En este vídeo publicado por el periódico español El País se puede ver la cárcel por dentro.

Esta cárcel tiene 162 celdas y la capacidad de albergar alrededor de 200 internas. En el juicio que empezó el 9 de septiembre de 2019, la asesina fue condenada a prisión permanente revisable, lo más parecido a la cadena perpetua.

El día del crimen

Gabriel desapareció el 27 de febrero de 2018 en Las Hortichuelas, una población de menos de 100 habitantes, enclavada en un parque natural y sin cámaras de seguridad. 

Salió de su casa a las 3:52 p.m. para ir a casa de sus primos a jugar. Entre las dos viviendas hay unos cien metros de distancia, un camino de tierra y la calle principal de la pequeña localidad. Sin embargo, el niño nunca llegó a ver a sus primos.

Según las investigaciones, a las 6:00 p.m. la abuela, al ver que su nieto no regresaba a merendar, se dirigió a casa de los familiares para buscarlo. Allí no estaba Gabriel, no había ido esa tarde. Fue entonces cuando se empezó la búsqueda por el pueblo con la ayuda de los vecinos. A las 8:00 p.m, unas cinco horas después de que saliera de casa de su abuela, la familia dio la voz de alarma.

La búsqueda de Gabriel

Tras el aviso de desaparición se desplegó el mayor dispositivo de búsqueda en la historia de España. Participaron más de 5,000 efectivos, entre ellos 3,000 voluntarios y 2,000 profesionales. 

Durante la búsqueda de Gabriel, Ana Julia Quezada participó activamente y se mostraba triste por lo ocurrido, una actitud sociópata. Incluso daba entrevistas, lloraba y fingía que consolaba a su novio. La asesina hizo todo lo posible para que pareciera que ella no estaba involucrada en la muerte de Gabriel, pero la policía la vigilaba de cerca.

El 3 de marzo, un día lluvioso, Ana Julia escenificó la aparición de la camiseta que llevaba el menor. Simuló haberla encontrado a unos cuatro kilómetros de Las Horticuelas. El Ministro de Interior confirmó que los análisis revelaron la presencia de ADN del niño en la prenda. Sin embargo, luego se descubrió que este hallazgo fue fingido.

El maletero de la asesina

El día 11 de marzo, Ana Julia se dirigió a la vivienda de Rodalquilar. Estaba sometida a una estrecha vigilancia, pero ella no lo sabía. Los agentes vieron cómo sacó del jardín unos tablones, unas piedras y el cuerpo de un niño. Lo metió en el maletero y salió en dirección a la ciudad de Almería. Pasó de largo la ciudad y llegó a Vícar, lugar donde la policía la detuvo y encontró en el maletero del coche el cuerpo de Gabriel envuelto en una manta, semidesnudo.

El derecho al olvido y la protección del honor

Ahora, la familia de Gabriel Cruz pretende impedir la grabación y emisión de un documental sobre el caso en el que está participando la asesina, Ana Julia Quezada. El derecho al olvido y el derecho al honor de los fallecidos y los familiares están contemplados en las leyes españolas. Es misión de la justicia tomar medidas para que el documental que se estaría grabando nunca llegue a la luz.

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