El arte ganó la guerra

El narcotráfico, las pandillas y la delincuencia en su forma más cruda, una tríada que en distintas etapas sumió en el terror a la que todavía hoy muchos llaman “La cuna de Pablo Escobar”, son cosas del pasado.

La Comuna 13, en Medellín, es un ejemplo de resiliencia, del empoderamiento de una comunidad que, de la mano del gobierno y la alcaldía cambió el lamento por la acción.

Tras las operaciones militares Mariscal y Orión, dos de las 12 que la Fuerza Pública realizó en 2002 contra los grupos insurgentes, sumieron la barriada en un campo de batalla donde todavía hoy no se establecen las bajas civiles.

Fue una lucha sangrienta entre el ejército, paramilitares (el ELN, las FARC y los Comandos Armados del Pueblo), narcotraficantes y el resto de la población.

Tras estos hechos y vuelta a una relativa normalidad la comunidad entendió que el mejor instrumento para combatir la delincuencia común, que comenzó a dar visos de apropiarse de la incipiente tranquilidad, era el arte.

El estado lo entendió y se agenció el apoyo de gestores culturales, artistas y a los primeros habitantes que en los 80 llegaron allí para construir casuchas en un inmenso terreno baldío.
A partir de la puesta en marcha del proyecto empezó a cambiar la visión de la comuna.

Ejemplo para imitar
La construcción de escaleras mecánicas para facilitar el acceso al rincón más lejano de este lugar, el incentivo a los pequeños negocios y la promoción del arte callejero, potencializaron el cambio.
Lo que en su momento era una hilera de casas distribuidas sin ninguna planificación, calles estrechas y empinadas, hoy es uno de los atractivos turísticos más visitados de Colombia.

Los datos del primer estudio de cargas turísticas del país, dado a conocer en septiembre del pasado año, estableció que en 2022 aproximadamente 1 millón 663.461 personas visitaron la zona, con un promedio mensual de 138 mil 622 turistas.

Según el último censo la comuna 13 tiene una población de 130 mil 804 personas, equivalente al 6.44% de la población total de las ciudades de Medellín, y al 39.3% de la población de la zona 4, a la cual pertenece.

El empoderamiento de sus habitantes va más allá de la atención al visitante, su compromiso prioritario es la seguridad que hoy exhiben con orgullo.

Sin duda, en la Comuna 13, el arte ganó la guerra.

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Author: José Antonio Aybar