De audiolibros

Escuchar un libro mientras realiza alguna actividad manual, es una rutina muy común en mi hija. Lo mismo para muchos jóvenes conocido e incluso para amigas ya mayorcitas. En mi caso, las veces que lo he intentado he muerto en el intento.

No he pasado del segundo capítulo. No logro aún encontrarle el gusto. Extraño subrayar, el contacto físico con el papel, la manera íntima en que me relaciono con ese objeto que deja de ser objeto y se convierte en un amigo. Ya me acostumbraré. Por qué no? Es un absurdo negarse a esa manera de enriquecerse con la escritura. Como todo, tiene sus grandes ventajas y no solo desventajas con relación a la lectura en su primera forma.

Mejor consumir eso aunque suene a radio novelas tipo Kalimán y kasan el cazador, a que los chicos, sobre todo los más jóvenes, dejen de consumir todas las riquezas escritas y por escribirse. En la lectura virtual ya me estrené.

Aunque igual me gusta menos que la física, me he beneficiado mucho de esta manera rápida y económica de reproducir la literatura y los contenidos de los libros en general. He recibido regalos electrónicos de libros excelentes y he compartido algunos. Ahora que los chicos todo lo quieren a través de sus celulares o sus computadoras, motivarlos a leer libros o audio libros es una buena manera de propiciar que hagan mejor uso de las redes y toda la tecnología.

Y no solo los jóvenes, también la generalidad de los adultos estamos más tiempo frente a una pantalla que a familiares y amigos.

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Author: Mary Leisy Hernández