Campaña e inquietudes

Llegando la campaña electoral a su proceso culminante, se tiene que imponer el civismo entre todos los dominicanos. La única oportunidad en que el ciudadanía tiene  el derecho y la obligación de expresarse es al depositar su voto.

La abstención también es una forma de expresar su voluntad, que no se está de acuerdo con la línea de los candidatos. Es una posición muy extrema, porque siempre tienen que haber puntos de acción que interesen al ciudadano.

Al día de hoy, no hay razones de base para una abstención masiva. No hay represión política, no hay cercenamientos de la democracia, no se pone en peligro el derecho a la vida, no hay pugnas ideológicas, pero cada cual tiene el libre derecho de expresarse.

Para las elecciones municipales la abstención fue masiva, y ello podría ser extensivo a las venideras elecciones. Los debates que se realizaron recientemente podrían llevar a la negación electoral.

Podría surgir la percepción de que los candidatos tienen pensamientos parecido, por lo que el ciudadano pierde el interés en el voto.

Toca a la Junta Central Electoral llevar una amplia y verdadera campaña para que se evite la abstención electoral. Los partidos también deben jugar su rol, para atraer a votantes. Desde luego, excluirse del proceso es una expresión democrática que se debe respetar.

El orden se debe mantener a toda costa en las últimas 24 horas del proceso. Hay que despejar toda posibilidad de que puedan ocurrir desordenes próximo a los colegios electorales. Las peticiones de la oposición en torno a cambios en la Policía Electoral deben ser sopesadas.

En Los procesos electorales de los últimos años una  de las partes más traumáticas, es el cierre de campaña. Anteriormente era con grandes concentraciones, lo cual hoy es posible, pero las redes sociales tienen gran hegemonía.

Son las primeras elecciones luego de la pandemia, y le toca a los partidos y a la JCE llenar el formalismo y los sacrificios. La turbamulta en contra de decisiones tiene que ser abandonada, y utilizar las  cortes especializadas. De ahí la importancia de que todos respeten las reglas del juego.

Las denuncias en los medios de comunicación no van a acabar el clientelismo. Es el juego del más poderoso, y denota la debilidad del que carece de recursos económicos. El alquiler de la cédula por las horas de las votaciones estará al rojo vivo, y resta ver si ahora se puede impedir.

Manuel Hernández Villeta

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Author: El Nacional